
España, independientemente del partido en el poder, ha defendido siempre la integración de Turquía en la Unión, ya que considera que es un actor fundamental tanto en su región como a nivel internacional, supone un factor de estabilidad en el Cáucaso y actúa como interlocutor en conflictos como Oriente Próximo.
Su adhesión trastocaría el orden jerárquico de la Organización. Se convertiría en el país con mayor extensión de la UE arrebatándole la hegemonía a Francia y en 2015 superaría la población alemana.
En cualquier caso, las palabras del político Robert Schuman «Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho» continúan hoy más vigentes que nunca.