martes 9 de febrero de 2010

Tu último retrato

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Me pregunta mi madre si está mujer tendrá familia. ¡Ay hija, qué lastima! Con el pañal, las piernecitas envueltas en calcetines, la cara calcinada...
¿Habrá pensado ABC en sus madres, abuelas o esposas? La mesa central estaría integrada por altos cargos en traje y corbata, gemelos de plata y sus pupilas reemplazadas por dos símbolos del euro (€€)

viernes 5 de febrero de 2010

El Mago de Oz

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Desde que derribaron la parcela de Béjar en Salamanca, la vida de la abuela Teresa no volvió a ser la misma. Deambula por los pasillos con la mirada perdida y sin ninguna intención de hallar algo que la reconforte. La ausencia de su vía de escape diaria la hace sentir como si le hubieran extirpado un órgano vital. Ahora, se vuelca exclusivamente en sus nietos y se ha vuelto más permisiva con nosotros. Nunca sucumbía con tanta facilidad a los caprichos.

Después de desayunar percibo una orden para que acuda a su habitación. Sobre la mesilla, una caja de zapatos. Me mira fijamente a los ojos y posteriormente desvía su atención a la derecha instándome a que me pruebe esos chapines rojos con los que sueño desde que los vi. Tenía terminantemente prohibido jugar con ellos. Disfrazarme de hada. Tras pedirle ayuda para que me los abroche, me percato de su deplorable desmejora física. La acompaño a la consulta médica del hospital.

Esperamos en la sala de espera más de treinta minutos. Por fin entramos y la atienden. Lo que en un principio era una simple visita médica se transforma en algo más. Se abre la puerta bruscamente, una enfermera aparece con una bolsa gigante de plástico, varios impresos para rellenar y un camisón de esos ridículos, que dejan a uno con el culo al aire. El médico nos revela unos planes completamente distintos a los que llevábamos. Quedará ingresada unos días.

Habitación 325, planta cuarta, ala B, enfermedades coronarias. Ése es el nuevo domicilio de Teresa. El cuarto asignado huele a humedad, las paredes están desconchadas, la puerta del baño chirría y el leve sonido del respirador me inquieta. Una hora después, la habitación se transforma en un intercambiador de metro en hora punta. Sus hijos, su marido, sus nietos y alguna vecina jubilada, sin demasiadas obligaciones, conversan atropelladamente como si aquello se tratara de una verbena.

Tres días después, al corazón de Teresa le cuesta bombear la sangre. El martes a mediodía ingresa en la UCI, donde comparte espacio con cinco moribundos a los que únicamente un milagro los sacaría de allí. Las enfermeras abren el turno de visita. Sólo dos familiares por paciente. El resto debe esperar su turno. A las puertas se forma un auténtico guirigay similar a la escena que protagonizaría una decena de marujas en la cola de la pescadería. Les otorgamos preferencia a los hijos. Agustín, su marido, se resigna a ver la huella que ha impreso en ella el paso de tiempo. A las cinco es mi turno, pero aún debo aguardar. El enfermo postrado en la cama número dos ha vomitado y el auxiliar de la planta accede a la UVI para jabonarle con una esponja y cambiarle la ropa de cama.

Mi visita se retrasa quince minutos. Entre catéteres, cables y sondas, aparece un rostro demacrado, con los párpados caídos y una boca inerte. Los riñones han dejado de funcionar, sus manos postradas a ambos lados de la cama se han hinchado y presentan un color amarillento. Ya no se aprecia en ella la diferencia entra la vida y la muerte.

Es lunes. Ha pasado una semana desde que la abuela nos dejó. El transcurso del tiempo ahonda las heridas. Uno tarda en darse cuenta de que alguien se ha ido. Los primeros momentos te envuelven en un halo de emociones, lágrimas y pésames. La atención y cordialidad no cesa. Los que te rodean, no permiten que despiertes de ese shock que supone una muerte.

Regreso del trabajo. El estómago se me ha cerrado. Tampoco tengo demasiadas fuerzas para cocinar. Me dejo caer sobre el sofá. Pongo la tele. Emiten El Mago de Oz en TVE. Cuando irrumpe en la escena la huérfana Dorothy con sus chapines rojos, apago el televisor.

lunes 1 de febrero de 2010

Sin perdón de Dios

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La cordillera de Chubut, situada en el norte de la Patagonia argentina, alberga un bello y complejo sistema lacustre. Al norte de éste se conserva una ermita del siglo XII donde los lugareños, fervientemente religiosos, acuden hasta allí cuando desean saldar sus deudas con Dios. Mariano Drew conoció este santuario de la mano de su madre, un día después de insultar a un miembro del jurado del concurso infantil de cuentos al que había concurrido.

Desde muy joven destacó por su amor a las letras y esperaba impacientemente las convocatorias de certámenes literarios para difundir sus creaciones. Nunca obtuvo el primer premio, pero le concedieron el accésit en la quinta edición del Ateneo Julio Cortázar de relato corto, que se celebraba cada agosto desde 1999.

Se había visto en un par de ocasiones con Fabián Chávez, también oriundo de la Patagonia Argentina. Chávez pasaba el día encerrado en el Lupus, un pub de ocho metros cuadrados, que mensualmente celebraba un recital de poesía y en el que trabajaba como ayudante. Procedía de una familia marginada, su orfandad y su educación en la calle habían hecho de él un ser atrabiliario.

El 22 de septiembre de 2005, de camino al Lupus, los dos jóvenes se enzarzaron en una febril discusión en el interior de un vehículo. Chávez nunca había confiado en el poder de las palabras como senda al entendimiento. Con una piedra golpeó reiteradamente la cabeza de su compañero hasta terminar con él.

Un año y un mes después, en un tribunal de Esque se juzga al homicida confeso. El abogado de la víctima solicita 25 años de cárcel. La madre de Mariano se funde con Chávez en el abrazo más doloroso de su vida. Durante el juicio oral se acerca a él, le ofrece un rosario y enuncia: “Sólo Dios cura las heridas; yo te perdono”. Al día siguiente el diario La Nación publica una entrevista a la Familia Drew en la que exponen su máximo respeto hacia las Siete Palabras que pronunció Cristo en la cruz; “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.

Sorprende que en nuestro país sea el sector más católico y conservador el que abogue por la cadena perpetua.

jueves 28 de enero de 2010

La letra pequeña de la vida

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¿Alguna vez se detiene a leer la letra pequeña de documentos, solicitudes, suscripciones, contratación de productos...? El tiempo es oro y nadie está dispuesto a emplear diez minutos intentando descifrar el significado de ese ladrillo de texto plagado de términos jurídicos. Hoy se celebra la cuarta edición del Día de europeo de la protección de datos.
El 73,9 por ciento de los ciudadanos se muestra preocupado por la protección de su privacidad, según se desprende del barómetro del CIS. En 2009 el número de reclamaciones planteadas ante la AEPD (Agencia Española de Protección de Datos) se incrementó en un 75 por ciento, llegando a superar las 4.100.

Por supuesto el auge de las nuevas tecnologías y de internet es una puerta abierta a la intromisión en la vida privada del individuo si no se toma la cautela precisa. El pasado año se interpusieron las primeras denuncias relacionadas con las redes sociales y la suplantación de identidad o la publicación de fotos sin consentimiento.

A continuación algunas de las recomendaciones que difunde hoy la AEPD:

-Garantice la seguridad de su información mediante una configuración adecuada de su perfil en las redes sociales. No publicar excesiva información personal
- En Internet no todo el mundo es quien dice ser.
- Cuidado al publicar información relativa a los lugares en que el usuario o un tercero se encuentra en todo momento.
- Navegue con los menores
- Cuando envíe mensajes de correo a una variedad de destinatarios, utilice el campo "Con Copia Oculta (CCO)".
- Comercio y Banca electrónica. Antes de aportara datos personales asegúrese de que se ha establecido una conexión segura con el portal.
- No conteste al Spam.
- Lea a las Políticas de Privacidad y las Condiciones de Cancelación.

miércoles 27 de enero de 2010

El" frasario" de Prada

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Lo mejor de Juan Manuel de Prada durante su intervención en el máster de ABC.

-La derecha es un sucedáneo ligero de calorías, como la cerveza sin alcohol o el chuletón vegetariano. La derecha no es capaz de defender lo suyo.

-No confundir conservador con tradicional. El conservador aparenta resistir al tiempo sin cambios, pero interiormente vacía las tradiciones de contenido, las esclerotiza.

-El ateísmo no existe. Como dice la Biblia, el gran pecado es la idolatría.

-Dejé de colaborar con L´Osservatore Romano por el revuelo que se montó a raíz del artículo El Papa no viste de Prada. El que escribe para este diario es el negro del Papa.

-Coños (Salamanca, 1994) es una ficción en la que se homenajea Senos de Ramón Gómez de la Serna. Cuando la publiqué no había catado un coño en mi vida.

- El comunismo es una herejía del cristianismo.

-El e-book es la yogurtera de hace 25 años.

-Si el Estado vigila internet, la vida será un Gran Hermano

martes 26 de enero de 2010

"Hoy la censura es más eficaz que nunca"

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«Las buenas intenciones y la vocación de los periodistas son pisoteadas diariamente por los tentáculos del poder». Sin pelos en la lengua, repachingado en la silla y con un botón de la camisa desabrochado por efecto de su corpulencia, Juan Manuel de Prada (Baracaldo, 1970) diagnostica el estado del periodismo y recalca que hoy la censura está más viva que nunca.
La sociedad vive en un letargo en el que el control más férreo se disfraza de independencia y los incautos, que creen disfrutar de la libertad, se infligen inconscientemente la autocensura, según afirma el escritor, durante su intervención en el coloquio con los alumnos del máster de ABC.
Originariamente el periodismo se ha concebido como un alumbramiento de la realidad, pero la herramienta esencial para su ejercicio ha sufrido una transformación. «La palabra, cuya misión primitiva, era el envío ha pasado a ser diabólica y engañosa».

En cuanto al impacto de las nuevas tecnologías en los medios de comunicación, el columnista de ABC niega que el soporte papel esté destinado a perecer, puesto que ofrece una experiencia sensitiva muy diferente a la digital. ¿Dónde quedará aquello de oler un libro, tocarlo, doblar las esquinas de aquellas páginas donde nos detuvimos más, descubrir la huella que imprime cada una de las manos por las que pasó el ejemplar? reflexiona pausado y reflexivo de Prada.

Tampoco le inquieta la piratería, «el derecho de autor es sólo una ficción política».
El próximo jueves presenta «Lágrimas en la lluvia», una recopilación de sus críticas literarias y cinematográficas de los últimos años. ¿Quién va impedir que el libro pase de unos a otros? ¿Acaso los juglares del siglo XII no se transmitían los conocimientos?, se pregunta.
De cualquier forma, como dijo George Bernard Shaw, convendría vivir 300 años para llegar a ser adulto y comprobar si la revolución -en este caso tecnológica- ha funcionado.

lunes 25 de enero de 2010

¿Más vale tarde que nunca?

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